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La Agencia de Medicamentos alerta de que los productos dopantes intervenidos hoy tenían unas nefastas condiciones de fabricación y que podrían haber causado graves daños a la salud
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- Tal como ha informado el Ministerio del Interior esta mañana, se trata de la desarticulación de la mayor red de tráfico ilegal y falsificación de la hormona del crecimiento y otros anabolizantes
- Se han encontrado toneladas de productos falsificados en lugares clandestinos de fabricación, fundamentalmente hormona del crecimiento y otros anabolizantes, pero también otros supuestos medicamentos o complementos nutricionales con sustancias prohibidas por su toxicidad, de venta ilegal a través de gimnasios o de Internet
- El consumo de los productos clandestinos incautados podría haber causado gravísimos daños para la salud de las personas que los hubieran recibido pues, además de su incierta composición, estaban fabricados en condiciones higiénicas lamentables
Durante los últimos meses, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, dependiente del Ministerio de Sanidad y Consumo, ha colaborado en la llamada “Operación Mamut”, llevada a cabo por agentes de la Comisaría General de Policía Judicial de la Dirección General de la Policía y la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, para identificar y desarticular la mayor red de tráfico ilegal de medicamentos falsificados, fundamentalmente hormona del crecimiento y otros anabolizantes.
La Agencia ha participado en todos aquellos aspectos técnicos, jurídicos y logísticos que han sido necesarios para el avance de la investigación en función de las necesidades identificadas por los cuerpos de seguridad implicados, incluyendo el respaldo de la inspección farmacéutica en la redada realizada en diferentes provincias, en la que se solicitó la colaboración adicional de inspectores farmacéuticos de las CC.AA. de Cataluña, Baleares y Valencia.
En la operación se han encontrado más de 30 millones de dosis de productos clandestinos, fundamentalmente anabolizantes. En el mes de abril, la Agencia ya informó de los riesgos que supone el consumo de la hormona de crecimiento de forma ilegal y sin control médico, como alteraciones hormonales, diabetes, afectación cerebral y la posible producción de tumores, así como infarto cerebral o de miocardio.
RIESGOS DE LAS SUSTANCIAS DOPANTES PARA LA SALUD
El preocupante incremento de la utilización clandestina de productos dopantes no afecta sólo, como se ha podido creer hasta ahora, al ámbito de competiciones deportivas, sino que se ha extendido a jóvenes sanos que, sin intención de participar en competiciones, son tentados a utilizar estos productos ilegales en gimnasios o a través de Internet, con el fin de acelerar el crecimiento de la musculatura en poco tiempo, y sin reparar en el grave riesgo que se corre al inyectarse productos de los que no se tiene ninguna garantía.
Con respecto a la operación dada a conocer esta mañana por el Ministerio del Interior, el alcance real de los riesgos era importantísimo dado que, aunque las falsificaciones tenían una “alta calidad” en cuanto a su apariencia externa, los informes de los inspectores farmacéuticos que acompañaron a los agentes en las detenciones reflejan las nefastas condiciones higiénicas de la fabricación y manipulación de estos productos. Hay que destacar que la composición de los supuestos medicamentos incluye materias primas absolutamente carentes de credibilidad, que se importan clandestinamente sin el menor control sanitario, algunas de las cuales incluso están prohibidas por su toxicidad. Además, a menudo están “cortadas” con otras sustancias como talco, aceites, etc., por lo que el uso ilegal no sólo implica los riesgos del producto en sí, sino que se suman los de inyectarse otros añadidos. Dado que se trata de falsificaciones, los ingredientes del producto no tienen por qué coincidir con las etiquetas falsas que se les colocan en las cajas, por lo que el comprador puede ser engañado respecto a la composición del mismo. Los artículos encontrados eran elaborados en lugares clandestinos en los que se había instalado maquinaria de producción de laboratorio, o bien se improvisaban en cocinas, garajes o almacenes, con suciedad, suelos de tierra, riesgo de contaminación, insectos, etc., completamente alejados de las condiciones en las que un medicamento legal debe ser fabricado.
Además, se dan una serie de circunstancias que incrementan el riesgo para la salud pública que implica el consumo de estos productos cuando se usan para aumentar el rendimiento deportivo o la masa muscular, pues es muy frecuente que se empleen en forma de “ciclos”, en los que se combinan varios de estos productos en dosis que son entre 10 y 60 veces superiores a las dosis terapéuticas autorizadas. A ello hay que añadir, por si fuera poco, que con frecuencia la información que se le da al consumidor está manipulada con el fin de confundirle acerca de la naturaleza, características y propiedades de estas sustancias. Muchos de estos problemas de salud no afloran en el ámbito sanitario porque a menudo los propios usuarios, conscientes de que es ilegal, tienen dificultades en reconocer el fraude en el que han caído, o los daños que se han producido en su salud.
ANABOLIZANTES HORMONALES
Los anabolizantes hormonales son sustancias esteroides, en su mayoría sintéticas, entre las que podemos citar la testosterona, el estanozolol, la metenolona, la oximetolona y la oxandrolona. En el ámbito sanitario son utilizados siempre bajo supervisión médica, ya que incluso en dosis terapéuticas requieren un estrecho control del paciente.
Estas sustancias se emplean ilícitamente por su acción hormonal androgénica, y sobre todo anabolizante, para aumentar la masa muscular y el rendimiento en ciertos deportes. En competiciones deportivas, su empleo está prohibido y su consumo produce resultados positivos en los controles de dopaje. Sin embargo, aunque habitualmente se cree que mejoran el rendimiento deportivo y la resistencia al esfuerzo, no hay estudios que lo prueben concluyentemente en varones pospuberales. Pueden producirse cambios en el rendimiento o ejecución deportiva, pero son de escasa magnitud.
El uso incontrolado de anabolizantes hormonales produce daños que, en función de la persona y del tiempo que los tome, pueden ser graves y, en ocasiones, irreversibles. Su uso se asocia a náuseas, vómitos, diarreas, excitación, insomnio, depresión y acné. También provocan trastornos en la erección, inhibición de la producción de espermatozoides que puede llegar a la esterilidad, elevación del colesterol, acumulación de líquidos y un aumento del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, incluyendo infarto. También tienen efectos sobre la psique, más comunes en atletas que abusan de estos fármacos. Pueden producir en el consumidor una sensación de bienestar y euforia, por lo que tienen cierto potencial de abuso. Se han descrito también episodios de hipomanía, depresión, agresividad e inestabilidad emocional asociados a su consumo.
El Ministerio de Sanidad y Consumo recuerda que estos medicamentos únicamente deben emplearse dentro de la legalidad, bajo estricto control médico y para las indicaciones legalmente autorizadas, entre las que no está su uso con el fin de aumentar el rendimiento físico en individuos supuestamente sanos. La custodia, conservación y dispensación de estos medicamentos corresponde únicamente a las oficinas de farmacia abiertas al público, legalmente autorizadas, y a los servicios de farmacia de los hospitales, según las condiciones reglamentariamente establecidas (artículo 3.5. de la Ley 25/1990 del Medicamento). Además, su venta a domicilio, por correo, Internet o por cualquier otra forma de venta indirecta está prohibida (artículo 3.4. de la citada Ley).
ACTUACIONES DE SANIDAD PARA LUCHAR CONTRA EL DOPAJE EN EL DEPORTE
El Ministerio de Sanidad y Consumo, a través de la Agencia Española de Medicamentos, está colaborando con la Secretaría de Estado para el Deporte y con las fuerzas de seguridad en la lucha contra el dopaje en el deporte. Como continuación a esta colaboración, el pasado mes de julio se puso en marcha el Programa de Lucha contra el Dopaje en el Deporte, para establecer un mayor grado de coordinación en las actuaciones y para el desarrollo de nuevas iniciativas.
Dentro de este plan, el Ministerio ha puesto ya en marcha un sistema de control de desvío de medicamentos. Desde el mes de diciembre de 2004, y en colaboración con las Comunidades Autónomas, se está controlando la distribución y hay un programa semestral de seguimiento. Del mismo modo, está lista la red de alerta para detectar posibles desvíos hacia el dopaje.
Además, el Ministerio remitió a finales del pasado año a las oficinas de farmacia españolas un listado con los principales medicamentos que contienen sustancias prohibidas (en el que se incluyen más de 1.000 especialidades farmacéuticas). Este listado permite que los farmacéuticos tengan un conocimiento preciso de este tipo de medicamentos para que puedan discriminar su uso habitual para las patologías indicadas de la desviación para usos ilegales. Para este fin, el Ministerio ha remitido también información a los farmacéuticos recordándoles la necesidad de una estricta exigencia de la receta médica para la dispensación de aquellos medicamentos que la requieran
Ya se ha iniciado también el programa de intensificación de la formación de los inspectores en esta materia y se ha creado, dentro de la Agencia Española de Medicamentos, la figura del Coordinador Nacional de Control de Sustancias Dopantes.
Por otra parte, la hormona del crecimiento ha sido declarada como medicamento de uso hospitalario para evitar su desvío con fines dopantes, una medida que fue adoptada por la Comisión de Farmacia del Sistema Nacional de Salud (en la que están presentes el Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas). |